Publicado en reflexiones

Domingo 1 de diciembre

Tecleo en la oscuridad, con una contractura en el cuello, a dieta estricta, pensando en bajar al sótano a coser. Tengo encarrilado el abrigo de G después de algunos momentos de pánico en los que no sabía cómo seguir. Vendrá luego a probarse y eso me hace ilusión. Ojalá le guste. Hago todo lo que puedo, pero solo soy una costurera aficionadita.

En cuanto a lo anímico, la sensación de irrealidad todavía nos embarga. Y las próximas fiestas no serán de ayuda para hacer esa rutina que tanto nos cura. Dos semanas de cuatro días, comidas cenas y demases alteran siempre, no se puede llamar uno a engaño. En fin, sentimos el presente algo más sosegados que hace una semana. A eso vamos a aferrarnos. Ya contaré si funciona.