Qué rápido se me pasan las semanas, hoy vuelvo a Photoshop, y mañana a EdE. Lo único que siento nuevo es que doy por terminado el manuscrito. Tengo ya tres lectores cero: José Antonio, Hanna y Estefanía. Qué majos. Y sigo necesitando una lectura profesional, a ver si encuentro alguien de confianza.
¿Qué me espera hoy en Photoshop? En el fondo cualquier actividad tiene una mecha oculta de carga explosiva y puede saltar por los aires si deja de interesarme. Es lo bueno de mi situación, que no estoy obligada a ninguna actividad. Que puedo seguir o picotear o dedicarme al dolce far niente.
Sigo intentando la dieta, con el paso atrás de anteayer. Es duro luchar siempre con el peso. También una constante en mi vida. Y un problema habitual de primer mundo que me avergüenza cuando pienso en otros seres humanos que sufren desnutrición severa.
La frustración de costura del día de ayer se suavizó nada más llegar a casa. Encontré unos patrones antiguos y bastante caros, pero exactamente lo que quiere G, un abrigo clásico de doble botonadura. Como no sé cuándo llegarán, me propongo practicar los bolsillos mientras tanto. El ambiente del grupo me aburre mucho, pero de momento voy a intentar aguantar al menos para hacer el abrigo. Y luego ya veremos.