Anda, mira, hoy es 20N y el dictador ya no está en su monumento. Leo que sigue habiendo misas y homenajes en lugares variopintos. Y nostálgicos de la barbarie. Qué lástima de humanidad, con tales especímenes.
Ayer me salté la dieta con tortilla de patata, pan y chocolate. Hoy tendré que contrarrestar con moderación máxima. Chocolate anti dementores, bueno para la ansiedad. No quiero agobiarme, pero es mi tendencia natural y lo hago. Jo.
Supongo que por eso vuelve a no apetecerme ir a costura. La verdad es que me entran ganas de no ir a nada, tampoco, mañana o pasado. Me asalta la tentación de quedarme en casita todo el tiempo. A ver si así me alcanza la vida.
No consigo avanzar en las tres actividades tanto como me gustaría. Le he dedicado mucho tiempo al manuscrito y ahora me parece que fue tiempo perdido y muy malo el resultado. Eso me frustra y regreso al texto, a los lugares donde creo que falla, para rehacerlos. No son muchos. Ya casi los doy por terminados.
Me digo que tengo mucho margen, que no hay prisa cuando mi maldito afán de perfección me empuja. Es que me obsesiono con rendir en todo al máximo, igual en Photoshop y en costura que en la novela. Pero lo cierto es que gana de calle la narrativa y las otras dos se vuelven subsidiarias y solo las trabajo el día de la clase y poco más.
Esta última semana, sin embargo, he sacado tiempo para practicar PS en casa, porque el mengano pretende que hagamos prácticas imposibles con lo que explica. Hoy pretendo empezar un proyecto de costura y eso me llevará horas también por mi cuenta. Y me pregunto si es prudente, porque no me cunden más las mañanas.
A ver, es lógico que no me alcancen, solo son dos, las otras están ocupadas con clases. Debería dedicar también las tardes, pero debo ponerme un límite. Voy a rehacer mi calendario. ¿O debería ser más realista y suavizar mis expectativas?