Publicado en reflexiones

Domingo 17 de noviembre

Sigo dándole vueltas al manuscrito y mejorándolo. El desenlace es complejo. Creo que ya tengo bien trenzados los hilos de la trama que parten del primer acto, pero sigo perfeccionando los que van desde el segundo. Y el cierre no ha sido suficientemente revisado para mis estándares habituales de corrección.

Otro problema general de mi prosa es que tiendo a ser demasiado explicativa. Me temo que por deformación profesional. Vengo del género didáctico, he usado el narrativo durante décadas, sí, pero como argumento para un análisis posterior.

Nunca sé cómo evitar ese exceso. A veces me planteo si debería aceptarlo como una señal de identidad mía y dejar la búsqueda de la absoluta objetividad. Tal vez no sea lo mío el arte de la sutilidad y la sugerencia.