Publicado en reflexiones

Martes 17 de septiembre

Hoy me planto ante el PC un poco antes, son las ocho. Acabo de hablar con JC, que me llama siempre cuando llega al trabajo, y que ha recordado con tristeza que es el cumple de J. Hace 60. Veremos si esta vida puñetera le deja llegar a los 61.

Y en todo caso, ¿hay alguien que sepa lo que le espera en el siguiente recodo del camino? Ninguno estamos exentos de encontrarnos de frente a la Parca en cualquier momento. Con esa dura reflexión existencial me dispongo a redactar un rato, a salir hasta Sol para comprar tela e incluso a acercarme al Instituto Italiano de Cultura y comprobar in situ sus aulas de idiomas. Una vez allí, ¿por qué no una visita a Rodrigo? Ya veré, que no quiero ponerme aún más melancólica.

Las ocho y cuarto. Pero no salgo de casa para ir al trabajo. Es raro. Reconfortante y sorprendente a la vez.