
Estuve toda la mañana de ayer de paseo por Madrid. Coche a la estación. Tren a Sol y luego, en metro, de Arguelles a Alonso Martínez, y desde allí a Manuel Becerra.
Visité las dos escuelas de patronaje y costura que más me habían gustado. La última me encantó. Y aunque es la más cara, tampoco me hará salir de pobre y esa es mi elección. No sé cuándo empezar, si la próxima semana o ya en octubre, pues todavía tenemos pendiente un viajecito JC y yo para finales de este mes. Supongo que lo más sensato es dejarlo para después.
En cuanto a EdE, el local está en un edificio precioso, con una entrada señorial. Las aulas son temáticas, además de luminosas y atractivas. En general la disposición de toda la escuela es elegante y limpia. Vamos que fue otro lugar que me encantó. Me inscribí en un curso matutino de viernes, a partir del día 4 y también estoy ilusionada al respecto.
Las idas y venidas en transporte público se me hacen llevaderas. Además, la idea es salir solo dos días por semana. Las otras tres las dedicaré a escribir, coser y hacer vídeos. No me voy a aburrir.
Lo único que me afecta y entristece es el recuerdo de Rodrigo. Le imagino yendo y viniendo, como tantos miles de viajeros que se mueven por Madrid a diario y me duele su muerte injusta e innecesaria. Esta tarde tenemos una actividad de la Aso aquí en Getafe y todavía, quince años después, me resulta ajeno, imposible de creer y me pregunto por qué a él, a nosotros. La irrealidad de siempre.