
A cinco días de distancia de un mes de septiembre especial, tecleo en la oscuridad. Son las cinco y media. Mi tendencia sigue siendo madrugadora aunque no tenga que trabajar.
Llevo dos mañanas intentando escribir el final de la novela y no lo consigo. Voy muy lentamente, con miedo y reticencias, pero no me falta ya mucho. Entre tres y cinco capítulos, no más de 10.000 palabras. Intento cerrar hilos abiertos y no hago más que abrir otros inesperados que se me ocurren de pronto como solución.
No piso la piscina desde el viernes, arrastro la lumbalgia todavía, con antiinflamatorios incluidos, aunque un poco mejor. Tantos días de vacaciones y de mañanas y tardes sin la compañía de JC me enseñan cómo puede ser mi cotidianidad de ahora en adelante. Un poco solitaria. Espero que menos que ahora, con las clases de patronaje y escritura que tengo previstas.
Pero debo confesar que tanta soledad da pábulo a dos obsesiones ridículas. La primera, producto de los banners de vestidos de fiesta que me asaltan por todas partes, es no haber encontrado ninguno mejor que el que llevé en la boda de G. Me veo fatalmente gorda en las fotos y tal vez habría quedado más favorecida con uno comprado, en lugar de mi traje casero.
Se trata de una manía ridícula, porque lo hecho ya no tiene remedio, pero hasta he comprado un vestido de fiesta de rebajas. Una monada con escote palabra de honor que no sé si me pondré alguna vez y que pasa a aumentar mi caudal de trapos inútiles, me temo.
La otra cuestión es que me parece que recupero peso y redondeces después de medio año a dieta. La medicación y el no poder salir a caminar por la ciática no ayudan. Cada poco me propongo hacer de nuevo unos días restrictivos, pero no me alcanza el ánimo. La báscula y la cinta métrica no hablan de desastre, sigo igual, pero la sensación me acompaña y agobia.
Vuelvo a constatar, finalmente, que no quedarme sola en casa fue un acierto en mis años de duelo. Tener la mente ocupada en el trabajo es importante para no dejarse arrastrar por ideas obsesivas de toda índole. Debo seguir teniendo en cuenta mi tendencia para evitarlas de aquí en adelante.