
Realmente no habría sido necesario escribir en esta bitácora todos los días, pero me gustaba el entrenamiento y la constancia que supone y quería llegar hasta un número redondo. Las sesenta entradas seguidas que cumplo hoy me parecían una buena cifra hasta hace poco, sin embargo, ya que he llegado hasta aquí, ¿por qué no intentar mantener el ritmo hasta el día 4, el de la despedida absoluta de mi vida laboral? Con eso cerraría el ciclo totalmente. Voy a ver si lo consigo, espero que sí.
Como cualquier otro septiembre, me toca incorporarme al trabajo el primer lunes, el día 2. Pero esta vez será solamente para dos jornadas laborales, ya que el miércoles 4 se hará efectiva mi jubilación. Entonces, por fin, entraré en esa nueva fase vital tanto tiempo deseada y que ahora, vaya por Dios, si seré mema, me asusta un poco. Paradojas de esta existencia loca.
Pintan bastos para la enseñanza pública con el nuevo gobierno trifascista de Madrid. No solo no se recupera lo perdido, por ejemplo las 18 horas lectivas, sino que además llegan nuevos destrozos y una apuesta tan seria por la concertada, que se crea una subdirección solo para ella. Un desastre por el que ya no me corresponde pelear. Uff, menos mal, porque apenas tengo fuerzas para la lucha.
Pero que conste que abandono esa trinchera, pero no la guerra, porque seguiré dando la lata. Todavía ando un tanto desubicada, pero encontraré mi lugar como jubinauta. Navegaré con júbilo por mi jubilación.