Publicado en reflexiones

Días revueltos de tormenta

De nuevo el gran monstruo de los abismos web se ha comido mi texto. Desde la llegada de los bloques escribir con el móvil es muy efímero, muere enseguida. Me da pereza recordar y repetir los tres párrafos.

MÁS TARDE: Una DANA (antes la llamaban gota fría) recorrió ayer tarde la península y ha dejado Madrid inundado de agua y granizo.

Nosotros tuvimos nuestra aventura particular, porque el canalón del porche se atascó y empezó a verter el agua sobre las ventanas, en lugar de desalojarla.

Así que en un impass, cuando llovía un poco menos, pusimos una escalera sobre el suelo encharcado del jardín para acceder al puñetero canalón. El césped estaba anegado, parecía un arrozal, hubo que calzarla bien.

Díez tensos minutos pasamos JC a tres metros de altura y yo sujetando la escalera. Él sacaba puñados de barro y hojas hasta que quedaba limpio el tramo que podía abarcar sin peligro. Luego bajaba, movía la escalera un poco más allá y repetía la limpieza. Estuvimos en esa situación comprometida cuatro o cinco veces. Pero actuamos despacio, asegurando mucho cada paso y con la mayor prudencia posible.

Al final volvió a correr el agua como debía y no nos mojamos demasiado. Eso sí, en cuanto entramos en casa, dejó de llover, por supuesto, qué menos que ponernos en evidencia.