Publicado en reflexiones

Domingo 25 de agosto

Son las siete y media, llevo una hora leyendo e intentando calmar la ansiedad con la que me he despertado hoy. Me he tomado un par de amapolas (las píldoras de hierbas relajantes de la farmacia), y me he sumergido en la novela tostonazo que me toca para el curso on line que acaba de reiniciarse.

Compruebo en estos minutos transcurridos que estoy un poco más serena. Me alegra comprobar que han surtido efecto mis sencillas artimañas. También corroboro que la lectura no ha dejado de ser un aburrimiento supino, cualidad paradójicamente útil para obtener antes la relajación. No hay mal que por bien no venga, hagamos del defecto virtud, o si la vida te da limones haz limonada.

Queda una semana de vacaciones. Luego volveré al instituto, pero solo dos días y para decir adiós. Aunque llevo meses intentándolo, sigo sin tenerlo interiorizado. Me cuesta. El día 4 empieza mi nueva fase de jubilauta. Ya tengo un plan para entonces.