
Son casi las siete y sigue oscuro, cómo se nota ya el acortamiento de los días. Me he despertado demasiado pronto y llevo un rato largo leyendo noticias arrebujadita entre las sábanas.
Ayer, cumple de G, la mañana me cundió de lo lindo con los preparativos: compra, cocina, escritura y hasta un chapuzón piscinero rápido. El pulpo de casi tres kilos se redujo a poca cosa al cocerlo, pero estaba buenísimo. Y me di el lujo de saltarme la dieta.
Estuvimos toda la tarde con G. Y entre comer, el cochecito nuevo y tomarnos un chisme luego, se nos pasó el tiempo. Pero entre el peligro intrínseco de la conducción y la enfermedad de J, la ansiedad me ronda de nuevo.