Publicado en reflexiones

15 de agosto

Son las cinco. Me he despertado demasiado pronto y ya no soy capaz de coger el sueño de nuevo. Ayer me fui a la cama agitada y esa suele ser la consecuencia. Ha vuelto el calor y me invaden ideas inconexas de forma obsesiva a las que procuro no hacer mucho caso. Menos mal que me funciona el truco.

La verdad es que empiezan a pesarme las largas horas de ausencia de JC durante esta ya tercera semana de visitas hospitalarias. Debo buscar salir de casa para que no se me hagan las tardes tan tediosas, aunque solo sea a la piscina, o la compra, como compensación simple. Reflexiono sobre la suerte que tenemos normalmente al disponer de tanto tiempo para compartir. Los mismos G y B sufren la desgracia de sufrir horarios de trabajo contrapuestos, lo que les lleva a verse poco, un ejemplo bien próximo.

Así que disfrutaremos del día de hoy todo lo que podamos.