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Segundo día del nuevo plan

Ayer cumplí mis objetivos al pie de la letra, fue una jornada completita. Hoy amanecí algo más tarde y he subido a escribir a mi buhardilla unos minutos después de lo acostumbrado, pero lo estupendo de mi plan es que no tengo los tiempos totalmente marcados y que puedo fluir a mi aire. Mi carácter prusiano en los horarios me incita a seguirlos, así que tengo que darme permiso a mí misma para incumplirlos . Debo fomentar la autoindulgencia, está claro.

Hoy también quiero ir a la piscina, es la actividad especial que me recuerda que estoy de vacaciones. Considero interesante el hecho de que me dé un poco el sol (no mucho, nunca paso más de una hora y llevo protector 50), y también el efecto del agua fría sobre la tonicidad del cuerpo. Además, al volver a casa y ducharme, me obligo a ponerme cremas de tratamiento corporal con una disciplina que hasta ahora solo tengo con las de la cara.

Ayer también fue un éxito mi trabajo de escritura. Pude solventar las dudas sobre el desenlace de una de mis tramas. Todavía me queda hacer la escaleta, que no es moco de pavo, y trabajar otros finales, pero piano, piano si va lontano. E sano.