Publicado en escribir, reflexiones

Una decisión escribidora

Llevo demasiado tiempo atorada en los desenlaces y sin comentar mis dudas aquí. Margarita me dice que escriba ya el final, sin pararme a hacer cambios y me parece sensato.

Pero me siento incapaz. Ya no es cuestión de escribir a tientas, intercalando relatos intuitivamente. Las conclusiones deben estar muy bien planeadas y ejecutadas y yo ni siquiera tengo los argumentos totalmente claros.

He charlado un poco con JC y eso me ha colocado las ideas: proyectaré escaletas para cada trama por separado y luego ya veré cómo las mezclo.

Para eso tendré que desgajar cada historia desde el principio y redactar así los cierres con visión de conjunto. Me he prometido no dedicar tiempo a hacer cambios o reajustes, porque podría perderme por el camino. Como me aconsejó Margarita.

Para ello, creía tener todo el mes de agosto, pero finalmente no será tanto tiempo, según nos acaba de contar la profe. Espero que me alcance.

Aunque, bien pensado, sobrepasará las tres semanas, no serán pocos días si los sé aprovechar. Cuento con los últimos de julio de la próxima semana y no tendré que reportarme hasta el 21-24 de agosto. Casi, casi llego a 30.

Y en todo caso, sin agobios, en septiembre todavía podré disponer de algunos días más. ¡En marcha!