Publicado en reflexiones

Viernes 26

Se me van las mañanas entre un poco de escritura y las mínimas actividades domésticas imprescindibles. Ayer además sumé una visita al dentista. Hacía mucho de mi última vez y me esperaba un rapapolvo por descuidada, pero fue todo lo contrario. No es urgente, así que me harán un par de empastes pero ya en septiembre.

De la enorme decepción política, solo dejar leve constancia. Esta gente va a regalar el país otra vez, atado de pies y manos, a la carcundia. De vergüenza. Hace dos meses tenía emocionadas esperanzas. Nada ahora. Infinita desolación.