Publicado en reflexiones

La vida sigue

Hace mucho calor. Y no me agobia, como otros veranos, que estas temperaturas horrorosas me impidan disfrutar lo suficiente de los escasos días de vacaciones, porque no hay trabajo al que volver.

Han nombrado un profe en expectativa para la plaza a la que he renunciado, y el año que viene saldrá a concurso y se cubrirá ya con un destino definitivo. No soy más que un grano de arena en una gigantesca playa y, como decía un compañero hace unos años, ya llegó el momento de olvidar y de ser olvidada.

Aunque algo de mí seguirá con algunos alumnos, espero. Alguna brizna en su carácter y en su recuerdo.