Publicado en reflexiones

Viernes 19

Son las siete. Tengo todas las ventanas abiertas, en un intento de que los 22 grados de la calle refresquen los 28 del interior, antes de que la temperatura suba y haya que sobrevivir a base de aire acondicionado.

No consigo mantener la lucidez de Gijón, el calor me aplatana. Me refresco en la piscina, aunque los alaridos de algunos niños gritones suelen mandarme a casa antes de tiempo. Creo que si puedo trabajar un poco es en estas horas de cierto frescor, aprovechando mi tendencia natural a despertarme pronto.

Hay un par de exposiciones interesantes que podríamos visitar: Fra Angelico en el Prado, Picasso en Caixa-Forum. Pero, de verdad, con este bochorno hay que echarle valor.  JC ya vuelve al trabajo el próximo lunes y hoy espero un paquete, no nos queda margen matutino, de momento.