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Jueves 18

Los días en casa pasan sin pena ni gloria, simplemente viviendo, resolviendo las minucias cotidianas. Rememoro el de ayer y no hay nada demasiado especial, pero en algo invierte una el tiempo, así que le paso revista.

Y resulta que a primera hora fui a la peluquería. Y con el pelo recogido y recién teñido de rojo me acerqué con JC a la piscina. No metí la cabeza en el agua, claro, qué lástima de trabajo de peinado, aunque la peluquera solo había secado el pelo con el difusor, tal como le pedí, pues me pareció incongruente que me alisara el flequillo en esas circunstancias piscineras.

Luego se hizo la hora de cocinar y de comer. Y después hacía demasiado calor para casi todo, con lo que JC y yo nos sentamos a ver una serie británica que nos encantó: The Bletchley Circle. Vimos solo tres capítulos, la primera temporada. Y fue un gustazo, buena trama, buen ritmo y excelente ambientación. Una alegría saber que existe la segunda temporada.

Finalmente, con una temperatura más vivible, revisé mis tareas de escritura en la buhardilla y resolví algunos pendientes. Cenamos y se hizo la hora de dormir. Una jornada, entonces, cumplidita.

Y la de JC no fue menor, porque se la pasó contestando emails atrasados y limpiando y reacondicionando los jardines de la casa. Casi na.

En conclusión: nada exótico, pero tampoco la gran molicie. Un día de vacaciones en casita pleno, como a nosotros nos gustan.