
Cuesta trabajo vivir en este calor. Volví energética de Asturias, pero se me va la marcha a pasos agigantados. A veces hasta me duele la cabeza y tengo que esforzarme mucho para conseguir una mínima concentración.
Aquí no caminamos tanto, tres días llevamos ya de parón sedentario. En Gijón fue excesivo el esfuerzo, terminé con dolor de lumbares y ciática. Supongo que fue de caminar por la playa, que requiere un esfuerzo extra. Y la dura cama del apartamento no ayudó mucho. Ahora estoy recuperándome, con antiinflamatorios incluidos. Pero no me quejo, porque mejoro exponencialmente.
Algo hice para el curso de novela. Al menos eso conseguí, aunque me costó centrarme. Además, la escasa participación de los demás alumnos no motiva nada. Está pasando sin pena ni gloria, anodino y simplón, qué triste. Y mira que tiene buenos materiales y que Margarita de profe es un lujo.
Finalmente apunto que ayer fuimos a la piscina por primera vez en seis años. Creo que se puede contar con los dedos de las manos nuestra participación en esas actividades durante los 28 veranos que llevamos viviendo aquí. Años y años sin pisar siquiera las instalaciones o yendo algún día aislado.
Ha sido un empeño mío, porque JC es muy de secano, que no sé cuánto durará, pero que consideramos una opción saludable y nos hemos propuesto seguir.