Publicado en reflexiones

Muy temprano

Ya en casa, pero con la mente todavía distraída, intento centrarme.

Debo subirme a la báscula y asumir el peso que marque, después de casi dos semanas de comidas fuera de la dieta. También tengo otra obligación ineludible: revisar el tema once del curso de novela y elaborar una escaleta del desenlace con prisas, porque el plazo vence mañana a mediodía.

Las ventanas abiertas dejan pasar un cierto frescor, muy lejano a la estupenda brisa de Gijón, pero es lo que hay.

Son las siete. Subo a la buhardilla y me pongo a ello.