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En casa

Nada más llegar me he encargado de devolver las orquídeas a su sitio, que han resistido bastante bien, y he desmontado la mitad del equipaje. Sin retrasos, sin cansancio. Lo que viene a demostrar que he recuperado las fuerzas perdidas. Qué alegría.

También he comprobado on line una comunicación del ministerio de hacienda sobre mi solicitud de jubilación anticipada. Y leído una carta en la que se me hace saber también por escrito. Alea jacta est, que dijo César. Vuelve el vértigo.

Y sí, hace calor. En un rato nos vamos a ver a G y no será dando un paseo, porque todavía no baja de los 34 grados ¡Con todo lo que hemos andado estas dos semanas y a lo que nos vemos reducidos ahora! Habrá que llevar a Gordito, el coche, que ha estado parado todo este tiempo… Y que será una sauna, el pobre.

Pero qué estupendo es estar de vuelta en casa.