Publicado en reflexiones

Domingo 21 de julio

No me gusta ir en festivo, nunca me acerco al híper un día como hoy, excepto si me veo en un apuro. Me despisté ayer, con lo que hoy no me quedaba de nada, y menos aún para invitar a un chisme a G y B, así que me he escapado a primera hora.

La venganza del sistema llegó cuando tuve que pagar en una caja self-service de lo más pejigueras. En fin…

Finalmente saldremos a comer fuera, pero he repuesto mis vituallas de picoteos, cosa estupenda, porque después vendremos aquí.

Sigue haciendo un calor de mil demonios. Sobrevivo gracias al aire acondicionado. En esta buhardilla anoche había 33º C, seis menos que en la calle, y la temperatura bajó hasta 28 durante la noche (unos 25-26 en el exterior), lo que en la tele llaman «una noche tropical». Hoy, por más que he aireado la casa, no corría ni la más mínima brisa. Y dicen que se acercan días aún peores.