Publicado en reflexiones, viajes

Rosa Montero y John Connolly

La tarde del sábado en la Semana Negra, con chaparrón incluido, fue muy especial porque las palabras de Rosa Montero y John Connolly también lo fueron.

La periodista manejó con soltura sus cuarenta y cinco minutos hablando de los temas subyacentes a su serie sobre Bruna Hasky. Después de otros ponentes de verbo poco fluido, escucharla fue un placer. Lástima de cabezones delante de mí que me dificultaban ver su cara.

En cuanto al escritor irlandés, la sorpresa estuvo en que habló en español. No tuvieron que traducirle. Y aunque a veces costaba seguirle, por el acento y porque la carpa tenía un ruido de charleta de mil demonios, resultó mucho más llevadero que una traducción simultánea. También él habló sobre sus temas y obsesiones como escritor.

Un éxito de tarde, la verdad. Nos fuimos cuando llegaba Juan Carlos Monedero, con la ciudad renovada y fresca tras la lluvia.