Publicado en escribir, reflexiones

Este diario vital

Desde muy niña anoto ideas, sucesos, sensaciones. Desde hace quince años en estos diarios online que se han dado en llamar blogs. Aunque yo prefiero el término bitácora, siempre me gustaron las esdrújulas.

Ahora que ando cerrando etapas, reviso mis pobres líneas y revivo momentos de atrás. Y los paladeo con gusto. Quizás me sirvan más adelante para alguna otra cosa. Hasta aquí me ha ayudado a colocar las ideas, a mantener el pulso y el ritmo de la escritura, a pulir mi estilo, a ser constante. ¿Se le puede pedir más?