
Turnos de exámenes, tardes de evaluaciones, fiesta de fin de curso, entrega de notas, días de EvAU (la antes llamada Selectividad), visitas de padres, llantos de alumnos… han sido unos días durillos.
Y sigo en casa, atada a este PC, trabajando informes, revisando datos, con ganas de acabar.
El próximo finde me he prometido a mí misma dormir sin que me sobresalte el maldito ruido del despertador. Aunque suelo amanecer muy pronto y por mi cuenta, odio los alaridos de ese tirano. Qué placer despabilarse despacio, sin agobio, solo con la claridad de la mañana y las ansias de emprender el nuevo día.