Publicado en docencia

Penúltima semana

Ya hice el sexto examen con el 1ºA. El viernes será el del 1ºB y con ellos se acabará el día a día estandarizado para dar lugar a raro periodo que solventaré, como siempre,  con lecturas, películas y escritura creativa.

La próxima semana solo tendremos repescas, lo que significa que se acabará la tortura de las correcciones. «Qué poquito te queda ya» me dice a menudo un compañero. Jo, tiene toda la razón. Me muevo entre la alegría y el vértigo. El lunes 3 de junio están previstas las evaluaciones, así que  dedicaré los fines de semana previos  a  corregir y  calificar. Currando hasta el final, vamos.

Cómo manejar en clase a unos alumnos que ya han aprobado es tarea complicada, aunque a mí me salva la experiencia. Por eso, de momento, solo les digo las notas a los que han de repescar (ahora en mayo, por evaluaciones). Y les explico que las decisiones de décimas las tomaré por el trabajo de clase de estos últimísimos días. Es la única forma que conozco de mantenerlos en tensión y de que que se porten medianamente bien. Me funciona tanto con los que van muy justos (que más les vale), como con los que aprueban (porque les puede suponer subir la nota al siguiente escalón y suelen querer mejorarla).

Peor asunto es el de los que deben recuperar la materia completa en junio  (lo que antes eran los exámenes extraordinarios de septiembre). Los que no han aprobado nunca nada (es triste, pero existen) difícilmente serán capaces de repasar toda la materia y menos aún de salir airosos del examen. Espero que sean realmente pocos, aunque puedo segurar que algunos es que se empeñan. Que no hay manera de aprobarlos, vamos, ni haciendo yo todo el esfuerzo.