
Después de un fin de semana muy tranquilo, me quedo con las ganas de más casita. Cómo arropa el hogar y qué duro es irse fuera cada día para ganarse la vida. Con la vista puesta ya en mi retirada, en cinco meses y medio, se me hacen largas las jornadas laborales.
Pero no me arredro. Me miro los pies, vivo el momento y no me dejo agobiar por lo que me queda por delante. Seis meses escasos de trabajo y de dieta. Luego, ya veremos.