
En estos días de vacaciones y de últimos trámites y regalos de Reyes, me han encantado las visitas a Lobo Flaco, la librería más bonita de nuestra ciudad y un refugio precioso entre obligaciones varias.
En algún momento quisimos pasarnos por Alicante (ver a mi amiga Elena y su marido era un aliciente añadido), pero viajar en los últimos días del puente, con todo el mogollón de tráfico, se nos hace muy cuesta arriba: no nos alcanza el ánimo lo suficiente, nos quedamos aquí.