Escribo muy temprano, todavía está oscuro, y las nuevas farolas led de mi calle no ayudan nada. Dan una extraña luz blanca, encapotada, con demasiada pantalla, supongo que para evitar una supuesta contaminación lumínica. Pero es peor el remedio que la enfermedad, pues no acaban con las sombras y el entorno sigue mortecino.
Me apetece coser. Después de casi un trimestre de clases de costura no muy productivas, vuelvo a mi estilo personal. Lo más triste es que no sé si he aprendido algo. Algún detalle pequeño que ahora se me oculta, supongo.