Tenemos ya consumidos la mitad de los días navideños (me resulta imposible sustraerme a estos cómputos continuos) y han sido productivos (otra de mis obsesiones) en encuentros familiares, descanso y resolución de trámites variados.
Hoy terminaremos con la fiesta de Reyes de la Aso y, qué suerte, durante la otra mitad del tiempo, aunque seguirá habiendo obligaciones, estaremos más descansados.
El estrés ha bajado mucho. A ver cuánto tarda en regresar. En cuanto vuelva a clase, seguro. Pero, de momento, lo disfruto.