
Después de unos días de niebla, luce por fin el sol en un cielo sin nubes. No llueve y se han activado medidas anti contaminación en la ciudad, así que que una vuelta por nuestros lugares favoritos se ha vuelto misión imposible. Incluso las rutas telísticas que aprendimos con Rodrigo, qué tristeza.
Estoy en un círculo vicioso de poco dormir, despertares tempranos y cansancio. Menos mal que al menos ayer comimos con mi hermana y sus hijos. Y nos echamos unas buenas risas.
Debería proponerme andar cada día, a buen ritmo, bajar los excesos, recuperar las buenas costumbres alimenticias y perder unos kilos, no ganarlos. Entre los mil recados que hemos de hacer hoy tal vez encontremos una oportunidad. Veremos.