
Por primera vez en muchas semanas hemos tenido un día de tranquilidad y de no hacer nada.
Noto que a JC y a mí nos cuesta dejar el ritmo frenético a un lado. Por eso forzamos esa parada en seco, a modo de paréntesis.
Es trabajoso para nosotros no sentirnos culpables por exceso de indolencia. En ese aspecto somos los dos iguales y nos agobia no estar aprovechando cada valioso minuto del tiempo.
Hoy vuelve la maratón de actividades sociales con una comida de amigos, y mañana es Nochebuena y el siguiente Navidad, así que se encadenarán varias celebraciones familiares. Y desde luego no habrá ningún peligro de laxitud extrema y continuada.