
Creo que estoy entrando en rutina, pues se me ha pasado el tiempo volando. El puente me ayudó a recobrar un mejor ritmo y esta tarde, de pronto, me percato de que ya casi es fin de semana otra vez.
Los lunes fui, como ya es habitual desde septiembre, a mis dos horas de costura y patronaje, el martes me acerqué al médico y ayer a la peluquería. Hoy, por fin, puedo quedarme en casa con JC toda la tarde. Un lujo que me dispongo a pasar viendo una serie. Disfrutaré con él, por fin, del dolce far niente.
Ya lo necesitábamos.