
Hoy por fin es viernes, sí, pero de los raritos. Me he marchado del insti después del recreo para hacerme la última prueba. La cuestión médica no fue ni tediosa, ni complicada. Pero tardamos mucho en ir y en volver, agobiados por cientos de vehículos y una circulación espesísima.
Resulta que hoy es la fiesta de la Almudena y por eso nos costó lo indecible cruzar las zonas comerciales que rodean al centro hospitalario. No llegué tarde gracias a que JC me dejó a la puerta y se fue él solo a aparcar el coche.
En fin, ya en casa, nos hemos regalado con una tortilla de patatas y nos disponemos a disfrutar juntos de la continuación de la serie de suspense que empezamos ayer.
Uffffff, nos lo merecemos.