
Del 30 de junio al 4 de julio estuvimos de viaje con los amigos pensionistas de Asturias. Lo pasamos genial. Aunque había que caminar mucho y el calor fue sofocante en demasiadas ocasiones, mereció la pena.
Luego estuvimos otra semana por nuestra cuenta y riesgo, entre Oviedo y Gijón. Lo suficiente para romper con la rutina y los agobios de la Aso.
Tanto fue así, que el resto del mes y de agosto no hemos salido de Madrid y no lo hemos sufrido ni echado de menos.
Me lo he pasado toda feliz creando la nueva novela, pidiendo pruebas a Amazon.
Hasta que me topé con problemas en la cubierta, al querer ponerle solapas.
Pero le pediré ayuda a Bea- Unigráficas, a ver si me saca del atolladero.
Dentro de un mes me dan el premio, el lunes 21.
Y en octubre intentaré lanzar la novela y hacer todas las presentaciones que sea posible.