
Volvimos a casa en plena ola de calor, con 42°C en la calle y 31 en nuestro dormitorio. Sólo pudimos soportarla escondidos dentro y con el a/a.
Sigo trabajando la exposición de la Aso. Me está llevando muchas horas, aunque finalmente creo haber dado con el formato necesario y por fin veo luz al final del túnel.
Hoy es el cumpleaños de G y comeremos juntos. El pobre ha estado pachucho, con un resfriado veraniego desagradable y áspero. Ojalá hoy esté medianamente recuperado.
Han bajado la temperaturas, por fin, y puedo reorganizar las múltiples tareas pospuestas. A ver si dura la tregua lo suficiente.
Y a ver si en septiembre me llaman de alguna editorial. Cruzo los dedos.