Publicado en reflexiones

Cotidianidad

En casa, haciendo lo de siempre, JC y yo siempre estamos bien juntos. Huimos del calor y también de las multitudes. El viajecito nos sirvió lo suficiente no solo para desconectar, sino para cambiar el estado anímico. Desde entonces, vamos con otra disposición. Además, ayuda saber que es el último verano y que JC tiene que trabajar.

Pruebo cursos breves, uno de ilustración a plumilla y otro de narrativa. Poca cosa, pero suficientemente distraídos.

A dieta, también.