
El tiempo avanza rapidísimo. Me quedan pocas sesiones del Taller de Escritura, y más aún por un viaje programado que espero con enorme ilusión. Ojalá no nos defraude.
Sigo con ansiedad. No consigo domeñarla, así que iré a la nueva doctora a ver qué tal congenio con ella. El de siempre, antes, los últimos treinta años, se jubiló hace unos meses. Es que todos nos vamos poniendo viejos 🙁
Mi proyecto número cinco continúa en standby. Necesito serenidad para abordarlo.
G y B arreglaron sus jardines, una obra a base de fines de semana, eternizante porque aún queda la jardinería. Pero realmente ha quedado muy bien.
Y hasta aquí mi último informe. Tecleando con móvil nuevo, así que algo desconcertada. Hasta la próxima