
Estoy en el camarote, disfrutando del frescor del puerto, tumbada en la cama tras la comida, qué gustazo. No hace calor. Y viajamos con G y B, disfrutando su compañía y las visitas turísticas. Hoy, en Marsella, todo ha estado genial.
Mañana, Génova. Le vamos cogiendo el aire a la experiencia de tanta gente. Cuando nos agobia, nos refugiamos en este rincón propio y tan contentos.
El tiempo pasa más despacio y cunde más cuando se hacen tantas cosas nuevas.