
Mientras las redes se cargan de fotografías de viajes y los amigos saludan desde ubicaciones variopintas, nosotros cuatro seguimos en casa. G y B porque ella no tiene ni un día de asueto este año. JC y yo porque huimos de salir en fechas señaladas. Preferimos hacerlo a contracorriente, ahora que yo no tengo restricciones.
Llevamos una buena racha de viajes de desconexión, pues en enero fuimos dos veces a Alicante y en febrero a Ribadesella. Gracias a esas escapaditas pudimos afrontar marzo y el siempre difícil efecto aniversario con las pilas recargadas.
Desde entonces hasta ahora tampoco hemos hecho nada especial. Ha sido agradable seguir en casa, recogiditos. Tras las fiestas, además, llega la operación de rodilla de G. y por eso guardamos fuerzas para esos días. Esperando que la artroscopia sea exitosa, y rápida la recuperación, nos quedaremos cerca para echarles una mano en lo que necesiten.
Pero para unas pocas semanas después tenemos previsto un finde termal. Y para julio y agosto nos han salido planes muy majos. Ojalá no se produzcan más episodios pandémicos y podamos disfrutarlos.