

Aunque sea el 18º aniversario no es fácil. Y menos este viernes lluviosísimo de viento frío. He estado incómoda en Atocha este año, con mucha gente alrededor a sus cosas, de charleta, que casi ni oíamos a los participantes, y un aire gélido que no nos daba tregua.
Fue más hermoso compartir luego comida con G y B, recordar anécdotas de Rodrigo y pensar en él.