
Mi sistema al escribir consiste, siempre, en revisar lo del día anterior antes de ponerme con la nueva tarea. Y cuando acabo una escena. Y un capítulo. O un bloque, o cualquier parte estructural.
Corrijo continuamente. Y de nuevo cuando el manuscrito está acabado. Muchas vueltas, muchas veces el texto completo. Y eso hice con Nina. Así que estaba convencidísima de que todo estaría bastante limpio.
Pues, espanto espantoso, sigo encontrando fallos, rimas cacofónicas, errores de tipeo, lugares donde me podría haber expresado más adecuadamente. Es la tarea de Sísifo.
Ya me lo decía S, el editor del libro de Rodrigo, que las fechas de entrega son la solución para dejar de darles vueltas a los textos. Que los autores respiran aliviados cuando tienen que cumplirlas. Porque solo entonces pueden descansar.