Ando toda feliz, una vez superada una revisión ginecologica que me daba un poco de respeto. He vuelto a la consulta de la doctora de hace quince años, después de vagar por varios profesionales poco consistentes. Por lo menos, que sea siempre la misma es una tranquilidad.
Todo transcurrió rápida y eficazmente, sin complicaciones. Paz, a falta de los resultados de las pruebas, ya en septiembre. Muchas cautelas, distanciamiento y mascarillas, todo en menos de una hora, está muy bien.
Son las seis. Llevamos dos o tres noches tropicales, durmiendo con el aire acondicionado. Acabo de abrir la ventana y no se nota demasiado fresco. Anoche, a las diez, todavía marcaba 37°C en el exterior nuestro termómetro. Ahora mismo, 27°C, cuando lo normal suele estar entre cinco o seis menos. Ventilo por higiene, nada más.
Ayer entregué la segunda tarea del curso. Sigue consistiendo en organizar, no escribimos. Y yo me escudo en eso, en no perder el tiempo en textos que quizá no funcionen, para seguir vagueando. En medio de este clima tórrido es algo que me puedo permitir, vamos, por supuesto.