«Cómo se pasa la vida, tan callando». Los versos de Manrique vienen a mi memoria mientras escribo la fecha de hoy. Son las seis y media, he recuperado el sueño de ayer, me despierto más lúcida y serena. Buenos días.
Otra jornada de tranquilidad en medio del desbarajuste de la obra. Hay una escalera en el patio delantero y otra en la terraza sobre el garaje. Y están llenos de materiales y herramientas la habitación de invitados, la buhardilla y el garaje. Las terrazas y los canalones que rodean el tejado, además del lucernario, tienen que limpiarse de escombros y tejas (nuevas y rotas) antes de ser convenientemente tratados con algún producto que no sé definir ni nombrar, un tipo de impermeabilizante con fibra de vidrio. Una vez hagan eso y retiren los restos de su invasión, se habrá terminado todo el jaleo.
Una semana llevan. No agotarán la próxima. Menos mal.
El miércoles espero poder disfrutar del día, ya sin gente, porque es nuestro aniversario. 38 años, madre mía.