El asunto del coronavirus se ha enconado. Se han suspendido las clases. G teletrabajará a partir del lunes. Y aunque JC todavía no tiene medidas, las tendrá, seguramente, en pocos días. (Es lo que supongo que terminará pasando). B, sin embargo, me temo que seguirá al pie del cañón. Las farmacias no cierran nunca. Eso sí, cada vez con más medidas de seguridad sanitaria, que ya iba siendo hora.
Yo ya estoy bastante aislada desde que me jubilé. No me cuesta mantener esa situación. Antes hacía por salir y ahora lo evito. No tengo necesidad alguna, excepto para hacer la compra. Vino L y no sé si me convence que vuelva ya la próxima semana. La pobre. Le dije que viniera esta ya porque sé que lo necesita, pero va a ser mejor que no regrese. Al menos hasta abril.
Tampoco tenemos Taller de Proyectos Narrativos, se suspendieron estas actividades también. Van a implementar vídeo conferencias, dicen. Y comprendo de pronto que me resulta un asunto muy lejano. Tengo el texto paralizado desde antes de ir a Asturias y han pasado demasiadas cosas para mi reloj interno. He dedicado mis energías a los textos de las presentaciones. Y muy especialmente al texto en inglés que estuve preparando, corrigiendo y memorizando tres semanas.
Para recuperar el hilo tendré que releer todo, aunque no es asunto que me resulte difícil, tampoco llevo mucho escrito, ronda las 10.000 palabras. Además, estos días, sí que me dieron para retocar Nina varias veces, ayer mismo, sin ir más lejos. Incluido un proyecto editorial que, comprendo sorprendida, se me deshace entre las manos porque lo siento el colmo de la frivolidad. No tengo cabeza para esos asuntos en semejantes circunstancias.
Porque esto que vivimos, en medio de mi inconsistencia multiplicada, es una crisis sanitaria mundial sin precedentes. Veía a Pedro Sánchez comentando las medidas tomadas, después de haber pospuesto su comparecencia más de dos horas, y comprendía que no es que pueda llegar a ser muy grave. Es que ya lo es.
Mal día hoy. No tengo carne o pescado frescos. Tal vez me acerque a la compra de nuevo. Aunque mi intuición es que debería quedarme. Ya veremos.