Publicado en reflexiones

Lunes 9 de marzo de 2020

Qué cerca está el once, qué normales y tranquilos parecían estos días previos hace dieciséis años…

Emerjo de entre las sábanas a las nueve menos cuarto, después de haber dormido más de ocho horas, un récord para mí. Y de tres aeropuertos, que son un estrés y un agobio cuando solo se lleva equipaje de mano.

Entre la ingravidez del sueño y mi inconsistencia habitual, disfruto de estar en mi casa, en mi madriguera, con un sol brillante y el día recién comenzado por estrenar.