Hoy casi me olvido de escribir, que es lo que hago siempre antes de levantarme. El estrés de que tenía que teñirme y lavarme el pelo antes de que llegase L me ha podido. Menos mal que luego, ya en mi buhardilla, me he dado cuenta y pongo estas líneas.
Sigo ansiosa. El efecto aniversario y la cantidad de memoriales (y de viajes) en que me he comprometido este año me revuelven un poco más. Lidio como ya sé con la ansiedad, pero no puedo evitar sentir deseos de huir, que es lo más cómodo para combatirla.
Llevo días fuera de mi zona de confort. Me esperan otros similares. Pero fue una decisión responsable y la asumo, aunque me cueste algunos malos ratos.