Publicado en reflexiones

Lunes 2 de marzo de 2020

Escribir «marzo» me incomoda. Ya estamos en el mes de nuestro dolor. Me distraigo un poco con las presentaciones de Asturias. Y con el próximo viaje. Pero subyace una angustia soterrada que se incrementa según pasan los días. Hoy, además, me toca estar sola, después de cinco jornadas intensas, siempre con JC.

Aprovecharé para revisar el texto en inglés. Para memorizarlo un poco. Para hacer la maleta. Para ponerme aún más nerviosa.

Imprimí Nina con la intención también de corregirla si llega el caso. Solo leí unos cuantos capítulos, pero me pareció de nuevo muy mediocre. Ay, tanto trabajo para ese resultado. No me termina de convencer.

Y me pregunto si me va a pasar lo mismo con la siguiente, si soy objetiva, si me asalta el síndrome del impostor o es la pura crítica real.

Hace mucho viento. Espero que no arranque todas las flores de los prunos, que este año están bellísimos y aún no les hice las fotos que se merecen.

Llevo 251 seguidos escribiendo en este blog. Y seis meses jubilauta. La nueva vida me sigue resultando extraña. No sé cuándo me acostumbraré.