Empiezo el día de San Valentín, festividad comercial a la que nunca hice caso, recordando a mis padres, que siempre lo celebraban, y a mi querido Rodrigo que le compró un detalle a su novia el único febrero que unos desalmados le permitieron vivir con ella.
Ando triste y ansiosa, como siempre por estas fechas que rondan el aniversario. Sin obligaciones laborales que me distraigan, y además con retos que me sacan de mi zona de confort, pero dispuesta a todo con voluntad clara y firme.
Hoy por fin vuelvo a mi Taller de Proyectos, pocas sesiones voy a poder seguir estas próximas semanas, sin embargo me motiva y consuelan esas sesiones. Por eso persevero, ay, con rima interna incluida.