Hoy despierto tardísimo, a las once. Después de una noche en blanco he tenido que dormir media mañana. La ansiedad empieza a afectarme. Pero no me amilano, tengo la suerte de poder quedarme durmiendo. Una ventaja más de mi nuevo estado de pensionista.
La dieta avanza despacio, pero va. He escrito cuatro finales distintos para Nina. Y tengo parada la escritura de la siguiente novela por una nueva crisis del síndrome de la impostora. Hoy le daré un nuevo empujón, porque ayer estuve solo viendo vídeos y haciendo compras.
Veo que voy a faltar varias veces a mi Taller en las próximas semanas y me apena el desastre. Pero es lo que hay, que en estas fechas surgen muchas obligaciones que ni puedo ni quiero orillar. Y todo lo hago por la memoria digna de nuestro Rodrigo y la denuncia de lo sucedido.
Ah, y no se nos olvida que hoy hace quince años que murió nuestra Nurya. No llegamos a conocerla pero la llevamos en el corazón ♥